El sexo y la testosterona

Según un estudio de la Escuela de medicina de la Universidad de Pennsylvania, el tratamiento con testosterona mejora la función sexual, la capacidad de deambulación y el estado de ánimo en varones mayores de 65 años.

Como destaca Jane A. Cauley, co-autora de este estudio publicado en la revista «The New England Journal of Medicine», «los estudios previos con testosterona en varones mayores han mostrado unos resultados tan inconsistentes como confusos. Pero nuestros resultados muestran que la testosterona mejora la impresión que tienen los propios varones sobre su función sexual y su capacidad de caminar, sugiriendo que estos efectos son importantes desde un punto de vista clínico».

Mejora de la libido

Concretamente, la nueva investigación, denominada ‘The Testosterone Trials’ (TTrials) –es decir, ‘Los Estudios de Testosterona’–, es un conjunto de siete estudios llevados a cabo con la participación de 790 varones mayores de 64 años y bajos niveles de la hormona para comparar los efectos de la administración diaria y durante 12 meses de un gel de testosterona o de placebo sobre la función sexual, las funciones físicas y la vitalidad.

Los resultados de los tres primeros estudios muestran que los participantes que recibieron el gel de testosterona presentaron unos niveles hormonales comparables a los que tienen los varones jóvenes. Un tratamiento que, asimismo, mejoró todos y cada uno de los aspectos de la función sexual –caso de la actividad sexual, del deseo sexual y de la función eréctil–, así como la capacidad de los participantes de caminar distancias más largas –que no la velocidad de deambulación.

Es más; el tratamiento con testosterona no se asoció con una mayor vitalidad de los mayores, pero sí mejoró sus estados de ánimo y, de tenerlos, sus síntomas depresivos.

Como explica Peter J. Snyder, director del estudio, «nuestros resultados muestran por primera vez que el tratamiento con testosterona de los varones mayores cuyos niveles hormonales son bajos se asocia a algunos beneficios».

¿Testosterona para todos?

Entonces, y a la luz de los nuevos resultados, ¿puede concluirse que los varones mayores, o cuando menos aquellos con bajos niveles de testosterona, deben recibir tratamiento hormonal? Pues según refieren los investigadores, todavía es pronto para decirlo. En palabras de Peter Snyder, «la decisión de administrar el tratamiento con testosterona a estos varones también dependerá de los cuatro estudios todavía en desarrollo, en los que se evalúa la función cognitiva, la relación con la osteoporosis, la enfermedad cardiovascular y la anemia, y los riesgos asociados al tratamiento».

Sin embargo, y si bien la cautela dicta que la posibilidad de administrar el tratamiento sea evaluada una vez hayan concluido los siete estudios, los efectos adversos observados en los tres ya finalizados –caso, entre otros, de las tasas de infarto, ictus y enfermedades de la próstata– son similares a los registrados en el grupo placebo.

Por tanto, y por lo que se ha podido determinar hasta el momento, el tratamiento con testosterona es totalmente seguro. Pero, de nuevo, advierten los autores, «el número de varones participantes en los TTrials es demasiado pequeño para extraer conclusiones sobre el riesgo del tratamiento con testosterona, por lo que se requiere la realización de un ensayo de mayor tamaño».